ansiedad en el embarazo¿Cómo tratarla?
EN EL EMBARAZO

LA ANSIEDAD EN EL EMBARAZO ¿CÓMO TRATARLA?

La ansiedad severa durante el embarazo es una afección que le ocurre a un bajo porcentaje de mujeres, pero quien la padece lo pasa realmente mal.

En realidad, la ansiedad es un mecanismo de alerta del organismo para enfrentarnos a una situación amenazante, pero a veces, por diferentes motivos fisiológicos o psicológicos, se agrava y perdemos el control sobre ella, perjudicando nuestra salud física y mental.

El embarazo es un estado que causa una ansiedad generalizada (por el parto, por la salud del bebé y tu propio bienestar,…etc.) pero en ocasiones esta ansiedad es excesiva y limitadora en la vida cotidiana, necesitando psicoterapia e incluso medicación para llevar una gestación saludable.

Síntomas de la ansiedad en el embarazo:

– Nerviosismo y pulso acelerado.
– Temblor.
– Sensación de ahogo y opresión en el pecho.
– Querer salir corriendo.
– Sensación de que estás en peligro.
– Miedo a morirte o que se muera tu bebé.
– Rechazo al bebé o al embarazo.
– Sensación de agovio por la maternidad.
– Incapacidad de quietar la mente y disfrutar de tu presente.
– Deseos de abortar un embarazo deseado.

 

¿Qué causa un trastorno de ansiedad?

 Hay varios tipos de factores que causan el origen y el mantenimiento de la ansiedad. Pueden ser externos o internos.

– Predisposición: 

Hay personas que biológicamente están predispuestas a sufrir trastornos de ansiedad y que les cuesta más controlarlos una vez se han iniciado.

– Activación:

Los factores que pueden activar la ansiedad pueden ser un estado de alerta por la dificultad para conseguir algo necesario o muy deseado o el miedo a la perdida de algo o alguien muy valorado por nosotros.

Hay que añadir a este grupo el estrés, los cambios hormonales y las sustancias químicas que pueden alterar nuestro estado físico y mental.

– Mantenimiento:

Cuando la ansiedad se activa y llega a niveles excesivos convirtiéndose en trastorno, afecta a nuestra salud física y mental, lo cual a su misma vez nos hace tener más ansiedad porque estamos ante una situación de alerta. Por esta razón, una vez activada y alimentada por los factores de predisposición del individuo, es complicado controlarla.

Resumiendo, en el embarazo hay cambios hormonales y situaciones que pueden activar un estado excesivo de alerta en el organismo, que además puede ser acentuado por la predisposición de la mujer a estos cuadros fisiológicos y psicológicos; y si además le añadimos el estrés y pánico que provoca el tener a nuestro bebé dentro y ser responsables de causarle algún daño, podemos entrar en un trastorno difícil de controlar.

Tratamiento para la ansiedad en el embarazo

Es sabido que en el embarazo mientras menos medicamentos tomemos mejor, pero a veces hay que sopesar daños y beneficios.

La ansiedad prolongada en el embarazo es perjudicial para el feto, ya que un estado constante de ansiedad provoca cortisol, una hormona que en exceso puede provocar patologías en el embrión. Por eso, aunque no debamos medicarnos embarazadas, si llegamos a ese punto, hay que intentar controlarlo con psicoterapia y sino se consigue, pasar a un tratamiento psiquiátrico. 

– Psicoterapia:

La psicoterapia son técnicas que nos enseña un/una psicólogo/a para controlar ese estado de ansiedad y que no nos afecte tanto.

– Tratamiento psiquiátrico: 

En el caso de que el estado de ansiedad no mejore con psicoterapia, habrá que complementarla con medicación, siempre bajo la supervisión de un profesional. En la mayoría de los casos se prescriben ansiolíticos y antidepresivos para que sustituyan a los ansiolíticos que son más perjudiciales para el embrión. La dosis la tiene que decidir el profesional según síntomas.

 

Mi experiencia con la ansiedad en el embarazo:

Todo empezó una tarde, que de repente, empecé a ponerme muy nerviosa, a temblar, con palpitaciones, mucho agovio, ganas de salir corriendo y muchiiiisimo miedo de que le pasara algo a mi bebé.

No tenía mucho sentido, porque me pasé el primer trimestre en cama sin parar de vomitar y ya me encontraba mejor, así que fue sin motivo psicológico que lo activara; más bien hormonal.

En urgencias: 

no sabían muy bien como abordarlo y además los profesionales que me asistieron no tuvieron mucha empatía. Yo iba aterrada porque mi estado cada vez era peor y cuando me dijeron que me iban a poner un valium peor me puse. En vez de tranquilizarme cuando les preguntaba si le pasaría algo a mi bebé, ponían cara de «¿y que quieres que hagamos?» diciéndome que tenía que buscar ayuda urgente. Creo que no tenían ni idea.

El valium no me hizo nada y no paraba de temblar y llorar, hasta el punto de desear que el embarazo terminara (con lo deseadísima que era mi niña), pero el mismo miedo a pasar otra vez por otro aborto me hacía desear escapar de mi cuerpo y a la vez me sentía fatal por aquel sentimiento. Era todo confuso y surrealista, totalmente descontrolada mentalmente.

Lo que me calmó un poco es pasear por la calle con mi madre y mi pareja.

Después de aquello y sin un tratamiento por parte de los que allí estaban (porque no tenían ni idea, básicamente), empezó mi búsqueda en pleno agosto, en Sevilla, de un psiquiatra que me viera urgentemente (porque yo seguía igual) y me vio un «ser», porque persona no es, que hasta me gritó: _ ¿Quieres que te ayude o no? Pues cállate!!! mientras lloraba a cantaros diciéndole  _¡No quiero hacerle daño a mi bebé!!!!. Rebosaba  empatía como veis. Ese ser me recetó lexatin 3/ dia. 

No quedándome conforme (menos mal), porque vi que no tenía ni idea de tratar a una embarazada, indagué por internet y encontré la «Clínica Dexeus» en Barcelona; allí tenían una especialista en salud mental para embarazadas. Le pedí por favor que me viera por Skype y accedió.

Es lo mejor que pude hacer. Valió la pena cada céntimo.

Me escuchó, me explicó, me calmó y poco a poco consiguió controlar mi ansiedad hasta la actualidad. 

Mi tratamiento:

Mi tratamiento consistió en acudir a psicoterapia, la cual fue de mucha ayuda. Se basó en el «mindfulness» y agradezco a mi psicóloga que me la diera a conocer porque es una filosofía de vida digna de seguirla. La recomiendo 100%.

En cuanto a los medicamentos, empecé tomando la mínima dosis de Lorazepam (el ansiolítico considerado más seguro para las embarazadas; no seguro, el más seguro) y la mínima dosis de dos tipos de antidepresivos, Escitalopram y Mirtazapina (considerados de los más seguros). La Mirtazapina te ayuda a dormir y el Escitalopram te controla la ansiedad y es menos dañino que los ansiolíticos, pero tarda en hacer efecto; por eso al principio tomas ansiolíticos.

Para mi fue horrible tener que medicarme de esta manera con mi bebé dentro, pero mi psiquiatra me tranquilizaba una y otra vez diciéndome que no le pasaría nada, que peor era la ansiedad.

Resultado:

No voy a decir que fue rápido porque tardé bastante en sentirme mejor; me tuvo que subir un poco la dosis y es que mi embarazo fue «in vitro» y las bombas hormonales que te metes entre pecho y espalda son brutales. Pero entre los medicamentos y mi trabajo con el «mindfulness»  conseguí controlarla.

Dicen que los niños de madres que toman este tipo de tratamiento pueden nacer bajos de peso, con síndrome de abstinencia, problemas respiratorios. Mi hija nació perfecta, ni problemas respiratorios, ni síndrome de abstinencia…..preciosa y perfecta!!!!

Eso si, no por ser este mi caso, te automediques; busca ayuda y que te guie siempre un profesional que sepa de embarazadas. No hablamos de paracetamol. Yo aun las tomo, 6 meses después de mi parto y para dejarlas me pondré en manos de mi doctora.

Pero eso es otra historia……

 

contacto@sebuscabebe.com
“Se busca bebé” nace de la necesidad de ayudar y aconsejar a otras mujeres o parejas en la búsqueda de un embarazo sano y evolutivo aportando mi propia experiencia. Mi nombre es Lidia, tengo 41 años y todo empezó en septiembre de 2017 cuando tras haber sufrido un embarazo ectópico mi trompa de Falopio derecha quedó obstruida. Mi ovario dominante es el derecho, así que tras meses intentando quedar embarazada de manera natural, decidimos embarcarnos en el mundo de la reproducción asistida y digo mundo porque hay parejas que en menos de un año tienen a su bebé en los brazos y hay otras que tienen que enfrentarse a un popurrí de emociones y experiencias antes de conseguirlo. Este último es nuestro caso y espero que compartirlo os ayude.

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